Deborah Dixon, ‘la Dixon’, nació en San José, pero sus padres eran de Limón, donde pasó su primera infancia. Desconocida en Costa Rica, es toda una ídolo de la canción en Argentina, donde se la conoce como ‘la voz negra de Buenos Aires’.
De Limón recuerda los porches de las casas caribeñas, sobre sus pilotes y a su papá llevándola al colegio al frente de su Vespa.
Cuando Deborah tenía apenas seis años, la familia se mudó a San José, estudió en el Liceo Franco Costarricense, donde soñaba con conocer Francia y donde aprendió la lengua gala.
En 1975 cogió la maleta y voló a París, en principio de paseo, pero se quedó a estudiar en la Universidad. De París a Madrid, de ahí a Bogotá y por fin a Buenos Aires, donde se instaló en 1984. Nunca más regresó a Costa Rica a vivir, tan solo de turismo.
Argentina vivía el inicio de la democracia y Deborah se comprometió políticamente. Tras dar a luz a su primera hija, comenzó a tomar clases de canto como afición y en la academia conoció a las que serían sus compañeras de ‘Las Blacanblus’, un grupo de blues 100 % femenino, que fueron todo un éxito. Se convirtieron en pioneras de la escena del blues argentino.
La Dixon también colaboró con varios artistas argentinos, entre ellos Fito Páez, y participó en musicales como ‘Hairspray’.
En los últimos años ha vivido un éxito masivo, después de que un ícono de la canción argentina, el ‘Indio Solari’, la llamara para que formara parte de su banda ‘Los fundamentalistas del aire acondicionado’, con quienes ha llegado a cantar en conciertos ante más de 500.000 personas. En Costa Rica tuvo la oportunidad de tocar en vivo cuando vino a presentar su documental, ‘La Dixon’, producido en 2017.
