En 1964, en medio de un Pavas que dejaba atrás los cultivos para convertirse en zona industrial, nació un sueño: apoyar a las mujeres del cantón en tiempos de cambio. Personas llegaban de todo el país buscando oportunidades, y un grupo de mujeres decidió que la educación sería la clave para transformar vidas.

Todo comenzó en un viejo galerón parroquial. Allí, con creatividad y esperanza, dieron clases de cocina, costura, catecismo y alfabetización. No había lujos: cortinas de manta, banquitos pintados y macetas hechas con tarros reciclados. Pero sí había algo más poderoso: una misión clara, educar para crecer y ayudar. Desde el inicio, nadie quedó fuera por falta de recursos; las becas fueron y son parte esencial del proyecto.

Las alumnas se multiplicaron: mujeres casadas que querían cuidar mejor a sus familias y jóvenes con ganas de un futuro distinto. Las fundadoras tenían visión: estudiaron en el INA para ofrecer formación técnica de calidad. Así, las clases dejaron de ser simples manualidades y se convirtieron en herramientas para emprender pequeños negocios.

En 1971 nació el Instituto Profesional Femenino de Pavas, que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en el primer Colegio Técnico Privado para mujeres en Costa Rica. La comunidad, empresarios y autoridades se sumaron: donaron terreno, materiales y tiempo. En los años 2000, el proyecto creció y, tras una mudanza temporal, inauguró su sede actual en el 2007.

Ese mismo año adoptó el nombre Surí, palabra bribrí que significa “árbol con ramas largas y fuertes, que da sombra y protección a las aves”. Hoy, Surí es eso: un refugio y guía para quienes buscan un futuro mejor. Ofrece secundaria académica y técnica para jóvenes desde los 13 años, además de un Centro de Capacitación Profesional para mujeres adultas. Y va más allá: creó Transformarte, una marca que comercializa productos de costura, servicios de belleza y gastronomía artesanal, elaborados por sus graduadas.

Más de 12.000 mujeres han pasado por sus aulas en más de seis décadas. Surí sigue siendo el corazón de Pavas, latiendo con fuerza para que cada mujer que entra encuentre educación, oportunidades y esperanza.

Ilustraciones: Noelia Audisio. Visita su Instagram