El 21 de julio de 1996 está grabado a fuego en la memoria costarricense. Ese día, en la piscina de Atlanta, Claudia Poll conseguía el único oro olímpico que tiene en su medallero el deporte tico.

Por: Daniel Zueras

Las medallas olímpicas en Costa Rica tienen un apellido hasta el día de hoy: Poll. Nuestro país sólo tiene cuatro en toda su historia. Sylvia Poll abrió el camino cuando se llevó una de plata en la piscina de Seúl (en 1988).

Pero quien labró su nombre con letras de oro fue su hermana pequeña, Claudia Poll, al conseguir el metal dorado en los 200 metros libres en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 (la misma prueba en la que Sylvia subió al podio ocho años antes). También fue la primera nadadora latinoamericana en conseguir un oro olímpico. Claudia además consiguió dos medallas de bronce en los JJ OO de Sidney 2000, en 200 y 400 metros libres.

Hija de padres alemanes, nació en Nicaragua en 1972, pero en 1979 toda la familia se exilió a Costa Rica, debido a la guerra en el país vecino y abrazó la nacionalidad costarricense.

Ya en Costa Rica se tiró al agua ese mismo año, en el Club Cariari, y en 1980 obtuvo su primer banderín en una competencia en la pileta del Colegio de Abogados. A partir de ahí comenzó una carrera incansable, con más de 700 medallas y 144 récords nacionales, regionales e internacionales. Además de las preseas olímpicas destacan cinco oros, una plata y dos bronces en mundiales de natación; así como tres récords mundiales y una mejor marca olímpica. 

Para llegar a ser la mejor del mundo tuvo que trabajar mucho desde muy pequeña: levantarse a las 3 de la mañana y nadar seis kilómetros diarios antes de ir a la escuela. 1991 parecía ser el fin de su carrera, debido a una fractura en la mano izquierda, pero su ética de trabajo le hizo superar un momento muy complicado y seguir nadando, dando las mayores glorias al deporte costarricense. En 2006 se retiró de la natación profesional, pero sigue compitiendo a nivel aficionado.

En 1997 fue designada la mejor nadadora del mundo, mejor atleta latinoamericana entre 1995 y 1997, acumula ocho premios consecutivos como mejor deportista costarricense del año, entre 1993 y 2000, y fue reconocida como la mejor atleta costarricense del siglo XX.

Durante todos esos años no descuidó su educación, pues se dedicó a estudiar Administración de Empresas en su época de mayor éxito (fue a la Universidad entre 1992 y 1998 para obtener su título), entrenando 12 veces por semana, acudiendo a clases y estudiando.