La pequeña Joycelyn nació en 1940, en la ciudad de Limón. Creció en una familia numerosa, enfrentando de cerca las difíciles condiciones económicas y sociales del puerto.
Desde muy chiquita, Miss Joyce (como se la conoció después) demostró ese espíritu de esfuerzo y dedicación: asistía a clases de inglés desde los tres años y complementaba su formación en la escuela pública. Al llegar a la secundaria, tuvo que dividir su tiempo entre el colegio diurno y el nocturno para poder colaborar con las finanzas familiares.
Su compromiso social y su liderazgo fueron evidentes desde temprano. Los sacerdotes de su Iglesia le otorgaron una beca de 300 colones al mes para que continuara sus estudios universitarios y se graduó como maestra en la Normal de Heredia. Compartió su beca con su hermana Berryl, quien logró el doctorado en filosofía. Miss Joyce estudió después educación cristiana en México con una segunda beca.
De regreso en Limón, la maestra Joycelyn notó que la migración de muchos padres hacia EE UU (eran los años 70) había dejado a numerosos niños bajo el cuidado de sus abuelas. Con el apoyo de la Iglesia Episcopal, impulsó la apertura de un prekínder y kínder, un proyecto que se convertiría en la Escuela San Marcos, de la que fue directora por 25 años. Su labor se enfocó en cultivar el arraigo cultural, invitando a figuras locales para que los estudiantes vieran reflejadas sus propias raíces. También fue profesora universitaria, dando clases de Introducción a la Cultura Afrocostarricense.
En estos años impulsó el impulsó la apertura de un museo ambulante etnohistórico, precursor del Museo de Limón, que presenta la riqueza cultural de los grupos étnicos como el afro-limonense, el indígena, el chino y los mestizos.
Por su dedicación, en 1996, el Ministerio de Educación Pública la distinguió con el premio “Mauro Fernández Acuña”, primera maestra afrodescendiente en recibirlo.
El deseo de Miss Joyce de construir una Costa Rica más inclusiva la llevó a la política. Fue diputada en la Asamblea Legislativa (1998-2002), trabajando en la defensa de la mujer, las minorías y los maestros, lo que ella llamó las Tres M. Su gran proyecto fue la reforma del artículo primero de la Constitución Política, para que Costa Rica se defina como un país “multiétnico y pluricultural” (algo que llegó en 2015), y que incluye el aporte de los pueblos indígenas, afrocostarricenses y asiáticos a nuestro país. En su esfuerzo por mejorar las condiciones de las minorías, promulgó el ‘Día Nacional de la Diversidad Étnica y Lingüística’ (que desde 2001 se celebra el último domingo de septiembre). Después, fue embajadora de Costa Rica en Jamaica, algo que le permitió reconectar todavía más con sus raíces.
Miss Joyce fue declarada Ciudadana Distinguida en 2025 por la Asamblea Legislativa, un reconocimiento a su vida de servicio y justicia social.
