En la Costa Rica de los años 50, la pequeña Marielos ya sentía que por sus venas corría gasolina. A los cuatro años, su patio no era un jardín común, sino una pista de cemento donde competía con carritos junto a su hermano Allan. Aunque también amaba sus muñecas, siempre terminaba subiéndolas a los autos; para ella, la feminidad y la potencia de un motor siempre fueron de la mano.

Su padre, un pionero del motor en el país, fue su gran cómplice. A los 10 años ya manejaba tractores y a los 13, bajo la luz de la luna en el Paseo Colón, aprendió a dominar el volante y a conducir su propia Vespa. Marielos no veía barreras, solo caminos por recorrer. Mientras sus amigas iban al colegio en bus, ella llegaba manejando, rompiendo esquemas desde la adolescencia.

Pero el verdadero reto comenzó cuando decidió que no solo quería mirar las carreras, sino ganarlas. En 1978, se lanzó a competir en un rally solo para mujeres hacia Puntarenas, demostrando que el talento no tiene género. Junto a sus compañeras creó la Asociación Femenina de Automovilismo, donde competían 15 mujeres. Se convirtió en campeona de velocidad, slalom y subcampeona de autocross, ganándose el respeto de maestros del volante que le enseñaron los secretos de cada curva.

Sin embargo, Marielos notó algo: el deporte que amaba necesitaba orden. Decidió cambiar el casco por la oficina, enfrentándose al desafío más grande de su vida. En 1980 entró como secretaria en la Asociación Costarricense de Automovilismo (ACEA), y en 1994 hizo historia al convertirse en la primera mujer en el mundo en presidir una asociación de automovilismo de hombres. En 2000 fundó la Federación Costarricense de los Motores (FECOM), de la que fue la primera presidenta y que dirigió por 15 años, hasta que se retiró.

No fue fácil. Enfrentó el machismo de quienes no aceptaban que una mujer pusiera las reglas. Pasó de ser la ‘aguatera’ que repartía refrescos en los pits a ser la ‘Dama de Hierro’, una líder estricta que profesionalizó el deporte del motor en Costa Rica, creó reglamentos y luchó por becas para nuevos pilotos. Incluso cuando las cosas se pusieron difíciles y necesitó protección, nunca claudicó.

Ella abrió el camino a las mujeres que hoy compiten en kartismo y automovilismo en Costa Rica. Pero su inspiración va más allá del motor, demostró que no importa quién sostiene el cronómetro: si tienes la pasión, tú eres quien domina la pista de tu propia vida.

Ilustraciones: Noelia Audisio. Visita su Instagram