Nacida en Limón, Odalisca creció cerca del mar Caribe y escuchaba con fascinación las historias de su papá quien, entre otras cosas, era un pescador de langosta de origen libanés. A ella le encantaba ir a la playa después de los temporales para recolectar conchas y pedazos de coral. Además, era fan de la serie de TV ‘El investigador submarino’, un detective que investigaba crímenes en el agua, cuando la veía pensaba que quería ser investigadora submarina, pero con animales.
Con 8 años, visitó el Museo de Historia Natural en Nueva York, donde quedó fascinada con las colecciones de dinosaurios y especímenes marinos.
Inspirada por los misterios del mar, Odalisca persiguió su pasión y estudió Biología Marina en la Universidad de Costa Rica (UCR). Tras terminar la U, dejó las aulas por una década para dedicarse a sus cuatro hijos.
El interés por el mar y la ciencia nunca desapareció. A los 40 años, motivada por una amiga científica, regresó a la vida académica, revisando especímenes en el Museo de Zoología de la UCR.
Odalisca se dio cuenta de que había un enorme vacío en el conocimiento de los octocorales (corales suaves) en el Pacífico Oriental, lo poco que se conocía era de estudios del siglo XIX. Estudió una maestría y un doctorado y se especializó en octocorales.
Ella es una de apenas ocho taxónomos expertos mundiales en Octocorallia. En sus años de investigación, ha descrito 44 especies nuevas para la ciencia. Gracias a su esfuerzo, el número de especies de octocorales reportadas para el Pacífico Oriental se triplicó en tan solo 10 años.
Odalisca es investigadora y profesora de la Universidad de Costa Rica, Breedy es también asociada al Smithsonian Tropical Research Institute desde 2005. Su labor ha ampliado el conocimiento sobre los ecosistemas marinos de la región y ha inspirado a nuevas generaciones de científicas.
En 2014 fue nombrada Científica Destacada del Año por la Academia Nacional de Ciencias (ANC) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), la tercera mujer en recibir este galardón.
La doctora Breedy muestra que la vocación y el talento no tienen fecha de caducidad. Si la vida obliga a postergar los sueños, si una realmente lo desea, se puede retomar lo que dejó atrás o empezar algo totalmente nuevo.
