En medio de las nubes, atravesando valles y montañas, cruzando fronteras; pero sobre todo sobrevolando barreras, esquivando comentarios y alcanzando poco a poco sus sueños, así es la vida de las pilotos costarricenses que, día a día, son las encargadas de tomar el mando en sus diferentes vuelos aéreos.

Por: Fiorella Montoya

En Costa Rica, la primera en volar por los aires fue Helena de Andreis quien rompió cualquier estereotipo en 1982, fue la pionera y hoy muchas pilotos siguen su ejemplo. 

Ticas Poderosas conversó con tres de ellas, conociendo sus historias, los retos que superaron y cómo se desenvuelve la profesión en el país.

Marjorie Blanco se enamoró de la aviación luego de su primer viaje, con el que asegura encontró algo para ser feliz toda la vida; Priscilla Villalobos lo supo a sus 10 años gracias a su hermano quien la llevó en un vuelo que la hizo darse cuenta de la libertad que da volar y Sabrina Suárez fue gracias a su padre, un experimentado piloto con el que viajó desde sus cinco años.

A pesar de que las tres hoy aman a lo que se dedican, no siempre el camino fue fácil.

Infografía: Fiorella Montoya

“Inicialmente tuve que demostrarme a mí misma que podía ser una gran piloto y vencer todas las barreras mentales, adicional debes enfrentar muchos comentarios de gente incrédula que tratan de limitarnos haciéndolo ver como algo imposible de lograr o que es un oficio donde solo los hombres puedes ser “buenos para”, indicó Blanco, primera piloto de su familia.

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En lo que verdaderamente coinciden las tres es en las barreras que debieron superar; pero a pesar de ello continúan sin mirar atrás, y sin dejar que los prejuicios las dañen.


La sancarleña Marjorie Blanco debió salir de la zona rural para cumplir su sueño como aviadora, hoy tiene seis años de experiencia. (Foto: Cortesía).

“Esta es una profesión que durante muchos años ha sido calificada como de hombres; y el cambiar la mentalidad tanto de los colegas, como de los pasajeros, en ver a una mujer adelante al mando de una aeronave ha sido un proceso, y este aún no ha culminado. Sí he recibido ciertos malos tratos y discriminación por ser mujer y joven, y considero que aún falta trabajo en esta área”, dijo Villalobos, de 26 años.

A pesar de la labor que se realiza, en sus lugares de trabajo pueden existir diferencias importantes en el número de mujeres que son pilotos, pero ven con positivismo el posible crecimiento de esta cifra.

“Hace muchos años el crecimiento era prácticamente nulo. Cuando empecé a estudiar ya la situación iba cambiando, de las muchachas que conocí estudiando, si acaso, pudimos terminar tres. Creo que hoy en día es cuando más crecimiento he visto. En mi trabajo actual son aproximadamente 80 pilotos, de los cuales apenas seis somos mujeres. Imagínese nada más el porcentaje de diferencia, pero creo que poco a poco ese número va a ir creciendo “, dijo Sabrina Suárez.

Valentía y poder

A pesar de que los retos y sacrificios son grandes, como dejar pasar fechas importantes, estar enfermas en un hotel, o empezar su trabajo cuando todos duermen, esto ha sido parte de lo que han superado, y desean que más mujeres se enamoren de la aviación.

Para Marjorie, “es fundamental que las mujeres no tengamos miedo a soñar y a desarrollarnos profesionalmente en carreras no tradicionales. Tenemos grandes capacidades que, lastimosamente, la sociedad a veces subestima por un tema de género; pero esos límites se van rompiendo cuando más mujeres nos sentimos inspiradas a elegir sin miedo al “qué dirán””, mencionó.

También, por cada fémina que se sume desde cualquier ámbito de trabajo y levante la voz y genere un cambio, representa la lucha de cientos de mujeres que lo hacen y eso da aún más fuerza entre todas.


Sabrina Suárez inició su pasión por la aviación gracias a su papá, a quien acompañaba en viajes desde los cinco años. (Foto: Cortesía).

“La participación activa de la mujeres en esta y en toda profesión es la que nos mantiene vivas, la que nos da fuerza para seguir creciendo y nos da apoyo a las que ya estamos. A mí me llena de orgullo y de satisfacción ver cómo, cada vez más, van cumpliendo sus sueños. Eso me motiva para seguir luchando por los míos”, añadió Suárez.

Aparte de pilotos como ellas, quienes se desempeñan en vuelos comerciales o corporativos, en el Servicio de Vigilancia Aérea (SVA) también se cuenta con dos mujeres poderosas que pilotan helicópteros: Noilyn Espinoza y Yuriana Arnesto.

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Así es como muchas ticas poderosas desafían los cielos para poder continuar cumpliendo sus sueños y metas.

“La aviación me ha permitido el sentirme plena, orgullosa de mí misma, y saber que por el resto de mi vida haré lo que para mí es felicidad”, finalizó Blanco.