Rose Marie creció en una casa donde se hablaban varios idiomas (su papá era un inmigrante polaco y su mamá tenía origen italiano), con el mar Caribe frente a sus ojos. Nació en San José en 1936, pero pasó gran parte de su infancia en Limón. Allí asistía a la escuela por las mañanas con amigos de todas las etnias y, por las tardes, aprendía inglés en una escuela local.

Desde joven, Rose Marie demostró ser una estudiante fuera de serie. Estudió Filosofía en la Universidad de Costa Rica (UCR) y fue la primera mujer en obtener un doctorado en esa materia en el país. A los 21 años, antes de graduarse, ya estaba dando clases en la universidad, donde formó a futuras figuras de la política nacional. ¡Y fue la única mujer en la comisión que fundó la Universidad Nacional!

Aunque amaba la enseñanza, Óscar Arias la convenció de entrar en política, así que cambió las aulas por las calles de San José. Le encantaba «chancletear»: ponerse zapatos cómodos y caminar por los barrios para tomar café con la gente y escuchar sus necesidades.

El momento más increíble de su vida ocurrió el 1 de mayo de 1986. Rose Marie estaba a punto de hacer historia como la primera mujer presidenta de la Asamblea Legislativa. Sin embargo, no todos estaban felices. Minutos antes de la votación, el teléfono de su curul (su asiento en el Congreso) sonó. Una voz anónima la amenazó: le dijo que era «contra los principios sagrados» que una mujer ocupara ese cargo y que había una bomba en el plenario que estallaría si ella era elegida.

Cualquiera se habría ido corriendo, pero Rose Marie se mantuvo firme. Pensó que era una prueba para ver si una mujer podía resistir la presión. Siguió adelante, ganó la elección y, por supuesto, no había ninguna bomba; era solo un intento cobarde de intimidarla. Desde ese puesto, lideró con firmeza y buscó siempre el diálogo. 

Más tarde, fue embajadora ante lugares tan importantes como Israel, España y el Vaticano, donde conoció al Papa Juan Pablo II.

En 2022 fue reconocida por la Asamblea Legislativa como ‘Ciudadana de Honor’ de Costa Rica, como pionera de la equidad política.