Yolanda Britton nació en San José en 1943 y desde muy temprano destacó en el deporte: primero en el colegio, después en el país y en Centroamérica. Con 13 años asombró a Costa Rica en las olimpiadas intercolegiales de 1956, ganando medallas de oro con grandes marcas en 50 metros planos y en salto alto.
En 1958 fue declarada ‘Atleta del Año’ y comenzó a combinar el atletismo con el baloncesto, logrando el subcampeonato nacional en 1959 con el equipo Kebir, siendo ‘basquetbolista del año’ y de nuevo atleta del año
También en 1959 brilló con la camiseta de la Selección Nacional de Baloncesto en los Juegos Centroamericanos en Nicaragua, donde fue nombrada ‘Novata del certamen’ y bautizada con el apodo de ‘la gacela negra’. Su dominio continuó en los Juegos Centroamericanos de El Salvador y Panamá, y en 1960 se coronó como la máxima encestadora del Campeonato Nacional.
En 1961, Yolanda tomó una decisión que marcó un adiós momentáneo a las canchas de élite: ingresó a la Universidad de Costa Rica para estudiar Microbiología, siendo la primera mujer afrocostarricense profesional en este campo. En 1968 se trasladó con su familia a Limón, donde llegó a dirigir el laboratorio clínico del Hospital Tony Facio, ejerciendo su profesión.
Tras esos años de pausa, en 1986 regresó a las pistas en los Juegos Laborales con su velocidad casi intacta: ganó medallas de oro en los 75, 150 y 300 metros planos, y plata en 600 metros, relevos 4 x 100 y en tenis de mesa. Y le dio tiempo a probar un nuevo deporte en alta competición: entre 1988 y 1990 incursionó en el voleibol de primera y segunda división.
En 1992 ingresó a la Galería Costarricense del Deporte, con un legado inigualable. Falleció en 2024.
